Apostolado intelectual

Los religiosos dedicados a la docencia procurarán imbuirse en el amor absoluto y total a la verdad, trabajarán para que los principios del Evangelio influyan efectivamente en la vida de los hombres y combatirán con todas sus fuerzas el error, en medio de un mundo que cree que el error posee entre los hombres iguales derechos que la verdad. En las disciplinas teológicas darán al Magisterio de la Iglesia, a la doctrina de los Santos Padres y a las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino el lugar privilegiado que les otorgan los Papas, el Concilio Vaticano II y el Código de Derecho Canónico. En filosofía enseñarán los aportes de la antigüedad griega recibidos por la tradición católica y que reciben el justo nombre de “patrimonio filosófico perennemente válido”.

Los que se dediquen a la investigación teológica, filosófica, científica, cultural, etc., tienen que tener muy en claro que, aunque parezca más distante, este trabajo intelectual no sólo es para mayor gloria de Dios, sino también para el mayor bien de las almas, y entra de lleno en el carisma de nuestro Instituto. Al respecto enseña Santo Tomás: “En el edificio espiritual se encuentran algunos a manera de obreros manuales, los cuales de modo particular se ocupan del cuidado de las almas, esto es, administrando los sacramentos u obrando particularmente algo semejante; pero como artífices principales se encuentran los obispos, los cuales gobiernan y disponen de qué manera los predichos obreros deben ejecutar su oficio, por lo cual se les llama obispos, esto es, superintendentes; y similarmente, se encuentran también como artífices principales los doctores de teología, los cuales investigan y enseñan de qué modo los demás deben procurar la salvación de las almas. Por lo tanto es mejor enseñar la sagrada doctrina, y más meritorio, si se realiza con buena intención, que procurar el cuidado particular de la salvación de éste o de aquél… la misma razón demuestra que es mejor enseñar las cosas que pertenecen a la salvación a aquellos que pueden aprovechar tanto para sí como para los demás que a los simples que sólo pueden aprovechar para sí mismos”.
Por otra parte, teniendo en cuenta la especial conveniencia del apostolado intelectual, particularmente por medio de las publica-ciones, ya que lo escrito permanece y se propaga más, se pondrá un singular énfasis en la difusión del Evangelio mediante artículos en revistas de investigación o de divulgación, monografías, libros y demás niveles de publicación.