Esclavitud Mariana

Para alcanzar esta disposición de suma, total e irrestricta docilidad al Espíritu Santo, que es el Espíritu de Cristo (cf. Rom 8,9), necesitamos que la Santísima Virgen sea el modelo, la guía, la forma de todos nuestros actos, por todo lo cual, con todas las fuerzas del alma, y del corazón, hoy y siempre, decimos: '¡TOTUS TUUS, MARIA!'

 

 

Es también nuestra intención manifestar nuestro amor y agradecimiento a la Santísima Virgen... a la par que obtener su ayuda imprescindible para prolongar la Encarnación en todas las cosas, haciendo un cuarto voto de esclavitud mariana según San Luis María Grignon de Montfort. El espíritu de nuestra familia religiosa no quiere ser otro que el Espíritu Santo y si degenera en otro, desde ahora y desde cualquier lugar, comprometemos nuestra súplica para que el Señor la borre de la faz de la Iglesia.

 

 

Sólo en la más absoluta fidelidad al Espíritu Santo se puede usar diestramente la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios (Ef 6,17). Nuestro pobre aliento únicamente es fecundo e irresistible si está en comunicación con el viento de Pentecostés.

 

 

Para alcanzar esta disposición de suma, total e irrestricta docilidad al Espíritu Santo, que es el Espíritu de Cristo (cf. Rom 8,9), necesitamos que la Santísima Virgen sea el modelo, la guía, la forma de todos nuestros actos, por todo lo cual, con todas las fuerzas del alma, y del corazón, hoy y siempre, decimos: '¡TOTUS TUUS, MARIA!'