La Gracia Fundacional

«El domingo 3 de mayo de 1981, mientras estaba confesando en
la vieja capilla de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Villa
Progreso (Buenos Aires), creo que antes de la Misa de 11 horas, ante
el gran número de penitentes a quien sólo yo podía atender por unos
pocos minutos, me vino un pensamiento, que rechacé inmediatamente
como distractivo, sobre la necesidad de contar en las Parroquias
con comunidades sacerdotales.

Luego de almorzar y dormir la siestaen casa de mis padres regresé a la Parroquia y estando en la casa parroquial,sería entre las 17 y 18 horas aproximadamente, me vino unpensamiento de que debía fundar una congregación religiosa con talcerteza que nunca dudé ni pude dudar de que Dios era el que queríaeso. Igualmente hice discernimiento y examen para analizar si habíaalguna causa previa que podría ser origen de ese pensamiento y no laencontré. Luego le hablé por teléfono al p. Carlos Lojoya diciéndolelo que me había pasado. Al día siguiente, el p. Lojoya, a quien conocíadesde los 6 años, éramos amigos desde los 9 años y me enseñóa ayudar en Misa como monaguillo, por teléfono me preguntó si yosabía que día había sido el anterior. “Sí, le dije, domingo 3 de mayo”.“¿Pero qué fiesta?”. “No recuerdo”, respondí. “¡La fiesta del Señorde la Quebrada!”, contestó. La feliz coincidencia nos alegró aún más,porque éramos muy devotos del Santo Cristo y habíamos predicadoallí muchos Ejercicios Espirituales con muchos frutos de vocacionessacerdotales y religiosas, y también, habíamos predicado variasnovenas patronales». Con estas palabras relataba el p. Buela la gracia fundacional recibida de Dios para iniciar la fundación del Institutodel Verbo Encarnado.
El siguiente paso sería presentar el proyecto a la autoridad eclesiástica:«Teníamos que encontrar un Obispo que avalara el proyectoy nos pareció lógico comenzar por mi propio Obispo, Mons. Menéndez,quien contestó que no se sentía con fuerzas como para comenzaruna obra así, que nos felicitaba y bendecía, y que buscásemosun buen Obispo. Con el tiempo, al enterarse que era Mons. Kruk, sealegró mucho» (p. Buela). El día 7 de octubre de 1983 Mons. Kruk nos había comunicado que otorgaba la autorización al IVE para realizarla experiencia de vida religiosa en su Diócesis, pero que, además le agregaba otro encargo: dar inicio al Seminario Diocesano deSan Rafael. Así fue que durante mas de seis años (desde principiosde 1984 hasta inicios de 1990) la formación filosófico-teológica fueimpartida conjuntamente a seminaristas religiosos y diocesanos enel edificio del Seminario Diocesano. El comienzo de la experienciareligiosa fue en la Diócesis de San Rafael, localizada al Sur de la Provinciade Mendoza, cerca de la cordillera de los Andes y coincidiócon la Fiesta de la Anunciación del Señor, 25 de marzo de 1984, eneste mismo día el Papa promulgaba la exhortación apostólica RedemptionisDonum a los religiosos y religiosas. Con San Pedro Julian Eymard,podemos decir que nuestra congregación se fundó: «… el díaen que el Hijo de Dios se encarnó y la Santísima Virgen se convirtió en Madre de Dios».