«Los religiosos dedicados preferentemente a la predicación en parroquias, misiones populares y atención de parroquias en zonas necesitadas, serán en su acción una prolongación de la obra redentora del mismo Cristo. Para mejor cumplir su misión, han de estar convencidos que la mejor forma de desarrollar un apostolado eficaz es la unión más estrecha con el Verbo Encarnado y el amor a las almas hasta el heroísmo de la entrega sin reservas (...) “Todo hombre que es anunciador del Verbo, es voz del Verbo” (San Agustín)» (Constituciones, 182).
«En su dimensión de pastoral popular se dará preferencia a la ayuda a las parroquias mediante la predicación (de triduos, novenas, fiestas patronales) y la administración del sacramento de la Reconciliación. Asimismo tendrán prioridad las misiones populares en parroquias y zonas rurales, según el método y espíritu de San Alfonso María de Ligorio, y en todas sus formas, sea Misión intensiva, permanente, sea juvenil, infantil, de los enfermos, fabril, abierta, etc. Atendiendo a los pedidos de Obispos podrán aceptarse la dirección de parroquias, preferentemente en zonas misioneras o más necesitadas. En todo se estará muy atento a respetar, rescatar y elevar las tradiciones religiosas y folklóricas del lugar para que el Evangelio sea mejor recibido y haga raíces más profundas en los corazones» (Constituciones, 173).
«Los religiosos que atiendan parroquias, deberán privilegiar, en una pastoral entusiasta:
a) La Liturgia dominical, con su homilía, preparada conscientemente. El centro de la pastoral parroquial debe ser siempre la Misa de los domingos, celebrada de tal manera que los feligreses participen de la misma cada vez de manera más consciente, más activa y más fructuosa. Debe complementarse con la comunión a los enfermos.
b) La disponibilidad para oír confesiones en cualquier momento. Prestarse de buena gana a la auténtica dirección espiritual. Saber orientar a los que tengan “subiecto” a la práctica de los Ejercicios Espirituales. Asumir la responsabilidad de la enseñanza catequética de niños y adultos.
c) Constituir las asociaciones laicales convenientes para que, en una unidad diversificada, todos los fieles cristianos laicos puedan actuar apostólicamente según sus carismas y disposiciones. A los niños y jóvenes atiéndaselos según el espíritu de San Felipe Neri y de San Juan Bosco. Sigue siendo muy actual el “Oratorio”.
d) Momentos fuertes de la pastoral parroquial serán: la Semana Santa, las Fiestas Patronales, las Primeras Comuniones y Confirmaciones, la Misión popular, los Cursos de Cultura Católica» (Constituciones, 181).
«-La Parroquia es centro de vida religiosa. En ella el hombre nace a la vida de la gracia por el bautismo, hace su primera Comunión y muchas comuniones más alimentándose con la Sagrada Eucaristía, recibe el perdón de Dios por el sacramento de la reconciliación, contrae matrimonio, es confirmado, rinde culto a Dios en la Misa dominical especialmente...
-La Parroquia es centro de la instrucción religiosa, completa con el catecismo la instrucción religiosa recibida en la familia, difunde la Palabra de Dios por las misiones populares, por la predicación ordinaria, etc., tratando de que sus miembros den auténtico testimonio de Jesucristo, como miembros vivos y activos de su Cuerpo Místico, enseñándoles a ordenar según Dios su vida familiar y laboral, insertándose por sus actitudes participativas, misioneras, solidarias y ecuménicas con la Iglesia Universal.
-La Parroquia es centro de apostolado. A través de sus instituciones por medio de sus obras y actividades trata de que los hombres y mujeres conozcan, amen y sirvan cada vez más a Jesucristo» (p. Buela).