Misiones Populares

«Las misiones populares son una forma popular y sencilla de predicarel Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo a todo el Pueblo de Dios. Es el cumplimiento del mandato misionero de Cristo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará (Mc 16,15-16). El misionero prolonga la obra de Jesús que comenzó a predicar y decir: Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado (Mt 4,17)» (p. Buela).

«Cristo envía a sus misioneros a que preparen el camino por donde Él mismo venga a las almas.
Esta es la gran consolación del auténtico misionero, la certeza de ser enviado por Aquel y para Aquel que es el que debe llegar a los hombres. De allí la confianza inquebrantable en el poder inexhausto de la misión para la conversión de los hombres. Jesucristo mismo es el que quiere venir a ellos» (p. Buela).
«Y les dijo: La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies (Lc 10,2). El trabajo apostólico es enorme, hay que taparse los oídos cuando alguno contradiciendo las palabras del Señor diga que hay muchas vocaciones. Los obreros siempre serán pocos y la mies siempre será mucha. Siempre hay que rezar pidiendo a Dios que envíe obreros a su mies; y uno de los grandes frutos de las misiones populares son las vocaciones a la vida consagrada» (p. Buela).
«Por gracia de Dios experimentamos desde el primer año de nuestra experiencia de vida religiosa la eficacia insustituible de las “misiones populares”. ¿Acaso no hemos vuelto siempre de las mismas llenos de alegría (cf. Lc 10,17) como los setenta y dos discípulos?» (p. Buela).