¡Oh Jesús, que mostrando a tus discípulos los campos llenos de mieses y lamentándose de la escasez de ministros tuyos, les mandabas hacer oración para que el Dueño Divino enviase operarios a su mies!. Hoy venimos a cumplir este deseo de tu Corazón, suplicándote que nos concedas muchos y santos sacerdotes.
V/. Para que no deje de celebrarse la Santa Misa, para que tengamos siempre en nuestros templos la Sagrada Eucaristía, para que no nos falte Jesús en la Comunión. V/. Para que haya intermediarios entre Dios y los hombres, abogados que nos defiendan ante el divino acatamiento y padres que nos perdonen nuestros pecados. V/. Para que sean bautizados los niños, santificado el amor de los esposos y auxiliados los que dejan este mundo. V/. Para que alejen a los demonios, para que rescaten a las almas del Purgatorio, para que alegren a los cielos. V/. Para que los niños aprendan la fe salvadora, para que los jóvenes reciban protección y los adultos adquieran fortaleza. V/. Para que todos, pobres y ricos, nos amemos como hermanos. V/. Para que nuestros ojos vean a Jesús en sus ministros, para que nuestros oídos escuchen la divina palabra, para que nuestras almas reciban su consuelo. ¡Oh Jesús, Redentor nuestro! por tu Sangre divina, por tus trabajos y sufrimientos, por tu Pasión y acerba muerte, escúchanos y concede lo que te pedimos, dándonos muchos y dignos sacerdotes.
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