Vocacion y sacerdocio
Reflexiones de un sacerdote en sus comienzos |
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Palabras del Sumo Pontífice Benedicto XVI al Consejo Ejecutivo de las Uniones Internacionales de los Superiores y Superioras Mayores
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- Nuestro Instituto pide temple no común, sobre todo corazones generosos inflamados por el verdadero amor de Dios. Vocaciones apostólicas no basadas en este fundamento de un gran amor a Dios, son falsas vocaciones y no resisten a la prueba. ¿Lo recordáis? “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?”. Le respondió: “ciertamente, Señor, tú sabes que te amo”. Le dijo, “apacienta mis corderos”. Ésto es lo que pide el Señor de nosotros para confiarnos sus almas… |
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Respecto a la Vida Religiosa y la Iglesia - Falta de sentido sobrenatural respecto a la Regla y las Constituciones. Éstas no obligan, mucho menos bajo pecado. Son orientaciones para la vida, sin más. No hay reparos en saltarse números de la Regla y Constituciones. La Iglesia enseña que el religioso se santifica en la medida en que observa fielmente y encarna los principios normativos de su Instituto: vivir el Evangelio de Jesucristo según el carisma propio.
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El Anuario Pontificio recoge los números relativos a los Institutos Religiosos de Derecho Pontificio. En él comprobamos cómo, años tras año, los miembros de los Institutos más conocidos se reducen en número. Franciscanos, Jesuitas, Dominicos, Carmelitas, Compañía de María, etc., pierden efectivos aunque algunos, aún así, aumentan el número de casas con el consiguiente perjuicio para la auténtica vida fraterna en comunidad. Casas religiosas con dos o cuatro religiosos están hoy a la orden del día. En Europa la crisis vocacional es alarmante.
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¡Queridos hermanos y hermanas!
En la Fiesta de hoy contemplamos al Señor Jesús a quien María y José presentan en el templo “para ofrecerlo al Señor” (Lc 2,22). En esta escena evangélica se revela el misterio del Hijo de la Virgen, el consagrado del Padre, venido al mundo para cumplir fielmente su voluntad (cfr Hb 10,5-7).
Simeón lo señala como
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Extractos de la homilía del Romano Pontífice Benedicto XVI en la fiesta de la Presentación del Señor (2/II/2010), día de la Vida Consagrada, en las Vísperas celebradas en la Basílica de San Pedro.
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Extractos de la conferencia pronunciada por el Cardenal Franc Rodé en el congreso “La Vida Religiosa Apostólica desde el Vaticano II”, celebrada en Stonehill College, Boston, EE.UU, el 27 de septiembre de 2008:
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Son éstas una serie de reflexiones sobre lo que es la vocación; reflexiones que surgieron en mí al leer, al pensar y rezar acerca de lo que las personas, que tienen distintas vocaciones, deben hacer para ser santas: como buscando la esencia de la cuestión. Igualmente me movió a escribir esto un doble motivo: el profundo agradecimiento a mis padres que se santifican y nos santifican con su modo hermoso de vivir por Dios, en Dios y para Dios; a la vez que el deseo sincero de que todos vivamos hasta el fondo nuestras vidas, sin «entristecer al Espíritu Santo». Pues el hecho de concretar (casarse, consagrarse) la vocación no significa que se la madure y plenifique: el hecho de estar en el camino no causa el que uno llegue a su término, hay que caminar, y sin frenarse ni abandonarlo. |
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