LUMEN ECCLESIAE La figura del Aquinate desborda el contexto histórico y cultural en que se movió, situándose en un plano de orden doctrinal que trasciende las épocas históricas transcurridas desde el siglo XIII hasta nuestros días. Durante esos siglos la Iglesia ha reconocido la importancia y el valor perenne de la doctrina tomista, especialmente en algunos momentos señalados, como en los Concilios Ecuménicos de Florencia, de Trento y Vaticano I, con ocasión de la promulgación del Código de Derecho Canónico, y en el Concilio Vaticano II, del que luego volveremos a hablar.
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